Carne, alcohol y lágrimas…

Historias diarias contadas con humor

Una noche gélida de Mayo arranqué en bus rumbo al encuentro de unos amigos que me esperaban en determinado lugar establecido para dirigirnos después a la casa de Cuqui para participar de una parrillada de hamburguesas, picadas y alcohol incluídos.

 

Ante mi demora en tomar el transporte colectivo, ya era tarde y mis amigos comenzaron a impacientarse enviándome mensajes a mi celular irrepetibles con alusiones a mi madre y toda mi familia con frases que hasta yo desconocía y más de una vez tuve que releer para imaginarme que significaban (todos los días se aprende una puteada nueva).

Además, mi amigo Gutti me indicaba que no se me ocurriera bajar del bus sin llevar bajo el brazo algún tipo de bebida espirituosa (dícese de las bebidas alcohólicas que te dejan en las nubes).

No tenía forma de conseguir nada mientras iba en el viaje. Miré por la ventana y vi que nos pasaban todos los vehículos: autos, camionetas, motos, bicicletas, carros tirados por caballos y hasta un pibe en monopatín. Ibamos a escasos 10 kms. por hora y mi desesperación iba en aumento. Hasta que no aguanté más cuando vi pasar un par de ancianos de unos 75 años haciendo “footing” que velozmente pasaron al cacharro en el que iba.

Salté de mi asiento y me dirigí al chofer-guarda que conducía aquella catramina:

“Jefe, ¿podrías ir más rápido que vamos recontralento y mis amigos me están esperando?, Y si te animás cuando pares en la siguiente parada ¿me aguantarías un segundo que tengo que comprar una botella de alcohol en el almacén?”

La cara de aquel tipo se desdibujó por completo. Me miró con una cara como para matarme y me dijo:

“Hermano… si querés ir más rápido te bajás y te tomás un taxi y si vas a comprar una botella de alcohol no te olvides de destaparla y metertela bien en el ort .. así se te desfinfecta bien el esfinter…”

Quedé en silencio y no pude pensar nada para decir. Calladito me fui nuevamente a mi asiento.

Ya llegando a mi destino… a lo lejos veo unos cuantos agentes policiales, me dije “pahhh estos ya arrancaron borrachos y los están deteniendo”… Bajé corriendo, crucé despavorido entre los autos que venían por la Avenida y mientras corría gritaba “Dejen a mis amigos, ellos no hicieron nada… solo tomaron un vasito de cerveza !!! Policias corruptos !!! ”

Mientras me acercaba vi, que los agentes se voltearon desconcertados para verme y bajé la vista para ver que en el piso yacía una moto destruída… pero no veía a mis amigos, miré para todos lados hasta que los divisé a unos 20 metros… Uhh era un accidente pero no con mis amigos.

Bajé la cabeza, me puse las manos en los bolsillos y encogí los hombros como intentando disimular mis gritos desubicados y enfilé a encontrarme con ellos. Los Policías me miraban desconfiados, los veía de reojo. Y mis amigos me abrían los brazos sin entender nada preguntándome “¿Qué te pasa?, ¿Tas loco?”. Yo colorado de vergüenza solo dije “Los confundí, vámonos ya”.

Chechis y Gutti iban en el Gol Rojo adelante. Yo, en el fusca tunning violeta de Leo atrás.

Los perdimos entre el tráfico así que nos fuimos derecho hacia lo de Cuqui. Algunos de los 20 invitados ya estaban allí. Desde la calle (la parrilla estaba en el primer piso) se divisaban unas vagas siluetas y uno gritando desaforados “a ver que atorranta sale de ese fusca carajo !!! ” en evidente estado de intoxicación alcohólica… era Néstor, el encargado de la parrilla.

Nos abrió la Cuqui vestidita recatadamente… de la cintura para arriba… porque para abajo tenía un vaquerito de Lycra que mostraba todos sus atributos… el Leo dio media vuelta y mordió el guardabarros de su fusca… yo, aunque intenté disimular, después que Cuqui nos abrió la reja y nos dejó pasar, me arrodillé a los pies de la escalera y oré…

“Gracias padre por esta noche y los atributos que empezamos a gozar esta noche… que no nos falte pan, hamburguesas, alcohol pero sobre todo que no falten mujeres… pero más que nada que nunca falte la Cuqui ”… se me piantó un lagrimón.

Tomé fuerzas y seguí hacia arriba hasta chocarme con la cocina, ahí estaba Maxi haciendo de salsero… o sea no bailando salsa sino haciendo salsas de todo tipo.

Salimos por una puerta y allí estaba la tétrica escalera empinada… una escalera metálica super caracol… traté de no mirar abajo para que no me causara impresión… arriba estaba como dijimos Néstor, el parrillero, una parejita que después me enteré eran Carlo y su novia Sofía (que es compañera de trabajo de Cuqui) todos frente al parrillero intentando encender el fuego infructuosamente por el momento.

Detrás de unos ventanales de vidrio en una especie de bulín de la Cuqui , todo un recinto con cómodos sillones, tv color, dvd, equipo de audio, mesa esquinero, estufa a leña… era como el “privé” de Cuqui… “las cosas de las que serán testigo esas paredes !!! ”.

Dentro del recinto, había 3 individuos desconocidos para mí… Gabriel y su esposa (la cual no recuerdo su nombre) y Ana, la abogada que no se despegó ni un segundo de la estufita a leña, haciendo anotaciones y observando detenidamente a todos en caso de entablar una demanda con alguno que víctima de la ingesta de alcohol se quisiera propasar con ella. Nadie se le acercó.

Cayeron Gutti y Chechis que habían ido por más leña y arrancamos con las bebidas al tiempo que Cuqui y Maxi traían una bandeja con varias salsas y unas galletas para ir “picando”.

Ron con cola, whiscola, cerveza y refrescos.

El fuego había arrancado pero estábamos en espera de otros amigos así que lo demoramos.

Cayeron Agustín y su novia Ivanna y otro Agustín que resultaba ser el novio-peor es nada de Cuqui. Para no marear le pondremos al segundo Agustín (el novio de Cuqui), Tobi, que es su sobrenombre.

Aunque no sé muy bien porque le dice Tobi a mi me suena nombre de perro… aunque la Cuqui siempre dice que “ladra, pero no muerde” por las dudas yo no le pregunto. También podría ser por el dibujito animado La pequeña Lulú… el Tobi es grande y capaz cuando era un pibe era medio gordinflón y machista como el personaje de Tobi de la historieta… no sé… habrá que investigar.

Venían de ver a su cuadrito en un partido de Basket, Aguada. Los 3 a lo lejos ya se veían enormes, altos, fornidos, incluso Ivanna.

Subieron primero Ivanna y Agus que venía con un tembleque en los pies por la empinada escalera caracol ya previendo que al regreso con el cuerpo lleno de alcohol podría ser peligroso.

Ya de arranque, no terminó de saludar y pidió Whisky… para él, es como la espinaca para Popeye… lo que le da vitalidad y alegría… al tomar el primer sorbo que atravesó su gargante calentándola… tal cual el dibujito animado los músculos iban levantando volumen primero un brazo, luego el otro, luego una pierna, luego la otra y aunque no tenía pipa como el conocido personaje se las ingenió para largar un eructito con cierto dejo de humito.

¿Y el Tobi? ¿Se perdió?... si, si, se perdió entre los brazos de Cuqui, que apenas atravesó la reja lo ató a ella y lo palpó a ver si tenía “armas”… pero con la boca... y el resto se lo dejo a su propia imaginación… solo diré que cuando subió ya venía coloradito el hombre.

Me sentía chiquito ante tantos altos, hasta que las silueta de dos mujeres aparecieron en la calle… una, la más pequeña, Eli… rubia y bonita parecía perdida dentro de su sobretodo beige. La secundaba una morocha altísima y despampanante… le faltaba relinchar nomás. Era Flor… claro que primero miré por todos lados por las dudas que fuera Flor de la V. pero cuando subió al Bulo del primer piso estaba claro que era una chica con todas las letras.

Pantalón blanco super ajustado que dejaba entrever su cola (y lo que tenía dentro). Le saqué una radiografía, sobre todo a su ombligo que era más o menos a la altura que yo le llegaba.

Ya arrancó mal conmigo. Fanática de la astrología la chica comenzó preguntando que signo éramos… cuando tocó mi turno dije… “Virgo”… primero arrancó risas de los presentes incluyéndola y luego dijo… “Virgo… uhhh no sirven”. Ta, ahí me mató y ya me quería tirar de balcón y que abajo hubiera una cama de clavos… y embebidos en ácido.

Ahí tuve que ser rápido e intenté armar una frase matadora: “No confundas, en el horóscopo común soy Virgo, pero en el horóscopo chino soy Perro de Tierra… si me das una oportunidad te muerdo toda y te revuelco por toda la Tierra … cachorra”… hubo un silencio y creí que me había desubicado un poco… pero al parecer no me habían prestado mucha atención… por suerte.

Vi que empezaron a bromear con Leo… le decían “Jesús” esto, “Jesús” lo otro. Comencé a indagar y al parecer en cierta ocasión en un boliche, Leo estaba sentado al estilo Jesucristo, es decir, con brazos y piernas abiertas y la susodicha modelo “insertándose” entre ellos vio que tenía manchado el pantalón con alcohol en la zona erógena y ella le dice suavemente… “¿querés que te limpie el pantaloncito?…”, pero el hizo oídos sordos. Entre la posición que en ese momento ostentaba su cuerpo y el hecho que luego “se durmió” y tal como si fuera un Viernes Santo… solo tomó vino “negándose a comer CARNE” fue que se ganó el apodo de “Jesús”.

La broma ya se le había vuelto un poco insoportable a Leo, que aunque no emitía sonido y parecía un ente a un costado de la parrilla me acerqué para hablar seriamente con él.

“Leo…” – le dije- “… “¿que onda con Flor?… a mi me parece que quiere contigo… es bastante evidente”… a lo que responde… “nada, no pasa nada… que yo voy a hacerlo cuando YO QUIERA”… pahhhhh me dejó sin habla.

No pude decirle nada más y menos yo, que a esa altura ya me sentía terrible estúpido… este me decía que “comía carne de calidad cuando quiere el” y yo que “comía solo el Asado del Pepe (pura grasa y hueso) y eso solo cuando podía morder algo”. Me bajonée por un instante.

Vino Cuqui y Maxi y me presionaron para que fuera a la cocina a cortar cebolla, me dieron una bolsita con 5 o 6 cebollas y me apresté solito a cortarlas. Casi me corto las venas. Un silencio allá abajo y cuando empecé a cortar la cebolla se me irritaron los ojos… entre la soledad y la cebolla me entró un bajón anímico terrible… lloraba pero no sé muy bien si por la cebolla o por la vida.

Me fui al interior del bulo, Anita, la abogada, estaba sola sobre la estufita… así que dije “es mi momento” me acerqué tonteando como buscando un vaso sobre la mesita del centro y le tiré una frase matadora: “¿tas con mucho frío? Estás casi sentada sobre la estufa… ¿querés calentarte más?” ( ojo , que esto último lo dije pensando en ponerle un par de leños más a la estufita)… ahí mismo, muy sería solo contestó “¡Si! Estoy con frío pero no necesito calentarme más” y sacó una lapicera, una libretita y me preguntó mi número de cédula, mi nombre completo y mi dirección… no sé para qué, pero ya estoy esperando que me llegué el Cedulón con la citación a casa.

Me fui otra vez afuera, ya estaban las primeras hamburguesas hechas… ahí vi a Gabriel que no existió en toda la noche al ladito de la parilla con sus panes abiertos esperando la carne (uuhhh ¡sonó feo esto!), después volvió a desaparecer y lo volví a ver cuando se despedía junto a su esposa para partir.

Más tarde, se fue la abogada… me saludó con un beso… ¿será para sacarme el ADN de la saliva de su mejilla?

Adentro del bulo solo estaban Cuqui y Tobi… haciendo chanchadas: besuqueos, arrumacos… que ascoooo!!!

Cuqui estaba completamente cambiada… super controlada, era una ama de casa hecha y derecha… no había lugar para bromas ni carcajadas estaba abocada a su amor… bue, que le duró unos minutos porque al cabo de un rato… visiblemente ofuscado Tobi discutía con ella a la par algunos echaban leña al fuego haciendo gestos obscenos desde el otro lado del vidrio como para calentar más el ambiente y funcionó !!! El Tobi estaba a esa altura más caliente que el caño de escape del Apolo 13.

Al rato cayó otra rezagada (super-rezagada). Era Valeria, otra compañera de trabajo de Cuqui. Llegó tarde y con terrible hambre. Se tiró con 3 o 4 panes hacia la parrilla y manoteó como pudo unos pedazos de carne fría para engullirlas de una… hasta Nestor estuvo a punto de ser devorado… era una verdadera antopófaga… pedazo de carne que veía suelto… adentro.

Después de matar su hambre de “femme fatale” entro en la conversación al tiempo que Eli, ya un poco con los efectos del alcohol subió una torta de chocolate que había hecho expresamente para su amigo Maxi y… ¿Maxi? ¿Dónde está Maxi?... se había perdido… buscamos en el lavadero y en el bulo y nada, bajé las escalera y había alguien dentro del baño por lo que supuse era él… aunque hablaba y susurraba de un modo extraño… creí que le hablaba a su miembro… le decía “mi chiquita… estás divina… que piel lisita que tenés… estás para comerte toda”… ta ahí ya me pareció super-raro pero bueno a lo mejor cree en aquello de los jardineros que hay que hablarle a las plantas para que crezcan grandes y sanas a lo mejor eso lo trasladó a su cuerpo, vaya a saber uno.

Me fui calladito para no molestar.

Al rato cayó Maxi y donó la torta para el grupo lo que fue aplaudido y reverenciado. Que rica estaba la torta de Eli!! ( o sea, no lo digo en modo sexual sino literal). Gutti, recostado a la pared parecía inamovible por más que Eli se las ingeniaba intentando despabilarlo… nada. Lo único que profería eran palos para Leo con frases casi inentendibles “Jeshúuuuuuu… crushiffffficáaaalaaaaa”, “Jeshhúuuu…pedile a tu padre que te agregue un miembro que se olvidó”, “Jeshúuuuu… reshucitá de una veshhhhh… la rep… madre…”.

Al rato bajó con Eli y se escuchaban ruidos extraños que voy a transcribir como onomatopeyas (la escritura de los sonidos): SMUACK, CHUICK, SLURP… y otras mas. Se estaban matando y no con arma de fuego precisamente aunque capaz que una pistola andaba por la vuelta… ejem…

Nos dio frío y entramos todos al bulo… nos desparramámos por todo el lugar. Me senté sobre un costado del sofá, a mi izquierda se sentó Eli (que me parece que ya no tenía más frío), y a mi derecha sobre el borde del posabrazos…en la puntita… se sentó Flor… toda su anatomía a mi lado… miré detrás de ella y veo del otro lado a Agus que ya me veía un poco perdido… en lamentable estado etílico… metí mi cabeza entre la espalda de Flor y el respaldo del sofá mientras le hacía caritas a mi amigo

Hacía trompitas y sacaba la lengüa en dirección a la parte baja de la espalda de la florcita que en cualquier momento (ya víctima del alcohol que me había des-hinibido) estaba a punto de deshojar.

No sé si ella me vio o sintió mi aliento caliente en su piel pero al rato se corrió hacia atrás sin dejarme lugar para meter mi cabeza en ningún lado.

Se fue Agus y su novia… tastabilleando con todo, empezó bajando la escalerita del infierno y de repente desapareció… igual Ivanna iba abajo y lo atajó. Mientras iban caminando por la calle, le gritamos se dio vuelta y tastabilleó una vez más mientras levantaba la mano saludando no sé para donde… porque seguro que para donde estábamos nosotros no… para mí que en el estado que estaba no podía saber desde que punto cardinal venían los gritos.

Allá nos quedamos tirados en todas partes del bulo. Leo puso una película “Las Crónicas de Riddick” y todas las mujeres se orinaron con Vin Diesel… ya ahí no daba para más…

¿Y Cuqui? Había bajado a abrirle la puerta cuando se fue Agus y no volvió… mmmm… Tobi tampoco estaba… ¿estarían haciendo salvajadas en el dormitorio de la Cuqui ? Salto del tigres seguro que no, porque con ese lomo se tira del ropero y se queda sin cama y sin Cuqui.

Al rato volvieron y se tiraron también. A los dos segundos Tobi ya estaba cabeceando mal así que fue momento para irse.

Pasé a saludar a la madre de la Cuqui (adios mami) y después nos entreveramos en los autos.

Maxi borracho, agarró el auto de Eli, y subió a los gritos al resto de la gente: Nestor como copiloto, atrás Flor, Chechis y yo.

Leo estaba en su fusca solo y de repente, arrancó y salió despavorido…

Gutti quedó ahí parado en la calle medio perdido… al final subió al Gol Rojo con Eli.

Maxi nos llevó a la ciudad vieja, nos tiro a una cuadra del boliche a las chicas y a mi y fue con Nestor a dejar el auto en un garage.

Estuvimos esperando afuera un buen rato. Terrible frío hacía y Flor ya estaba pesadita con que quería entrar… y entrar y entrar… tenía frío la pobrecita… No me daba mucha oportunidad que si no la caliento hasta que escupa fuego y la llamen Flor de Volcán.

Al final tanta insistencia entramos. Yo creo que ya serían las 5 de la mañana… muy tarde. No había casi nadie.

Al rato cayeron Maxi, Nestor y Eli!! Gutti desaparecido.

Ya a esa altura no quedaba mucha historia para contar excepto que Flor se descalabraba bailando y Nestor acodado sobre el mostrador con una copa en la mano.

Eli con más alcohol en sangre que glóbulos rojos, andaba bipolar… tipo llave de luz… la ponías en positivo y se cagaba de risa y bailaba como loca, la ponías en negativo y se bajoneaba sola y le daba por lagrimear. Yo, apoyado en el mostrador para no caerme. El resto, en situaciones deplorables por completo, que mejor no describir, más que decir, que más de uno terminó abrazado… a las columnas…

Después todo se iba terminando, así que me tiraron con el auto en la terminal y tomé el bus directo a casa.

Llegando manoteo los bolsillos para darme cuenta que había perdido mis llaves… eran las 8 de la mañana… me maté golpeando la puerta pero nadie abrió… me acomodé la campera para tapar el terrible frío de la mañana me acosté enroscado como una serpiente en el rincón de la puerta y dormí con escarcha sobre mi nariz toda la mañana hasta que a las 11 me desperté por el lengüetazo de un perro callejero…mientras soñaba que me estaban besando le pegué un par de chupones al perro hasta que me di cuenta que me hacían cosquillas los bigotes… en fín una noche para recordar de carne, alcohol y lágrimas…

 

 

 

Por Alejandro Peña