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Zona de Debate

Programa de Zona Urbana causa revuelo en medio de críticas de variado tenor que van desde la ética a la conveniencia.¿Cuál es el límite en el periodismo? ¿Hasta donde es ético informar? ¿Cuándo un programa periodístico se convierte en show televisivo?

Todo el mundo habla de ello y quedará registrado en la historia de los medios de comunicación uruguaya... para bien... o para mal.

¿ZONA DOC?

El programa de televisión ZONA URBANA de Canal 10, con producción de ZUR Infotaiment y que conduce Ignacio Alvarez viene ralizando desde hace algunos años un estilo periodístico distinto a lo acostumbrado en Uruguay.

Ellos lo clasifican como periodístico de investigación, y eso se ha notado en algunos programas específicos de cada ciclo. Muchos lo asocian con el periodismo argentino de denuncia y trasgresión (¿o es que solo yo puedo ver esa similitud con programas de la vecina orilla como PUNTO DOC y TELENOCHE INVESTIGA?). Programas donde las grabaciones con cámaras y micrófonos ocultos son algo habitual y donde las denuncias de corrupción política son moneda corriente.

Es un estilo de periodismo peligroso cuando no están claros los límites de la ética periodística y cuando el periodismo se convierte en un mero show televisivo.

LOS HECHOS

El programa del Miércoles 3 de Octubre resultó impactante para la sociedad, tanto, que en días posteriores a su emisión todos hablaban de ello, incluyendo otros medios masivos de comunicación y programas periodísticos directamente competidores con Canal 10 y el programa Zona Urbana.

En los avances del programa, Ignacio Alvarez, presenta la nota principal del programa comentando que en estudios estaría Pedro Bordaberry (hijo de Juan María Bordaberry, ex-dictador uruguayo), que presentaría, según él, pruebas irrefutables de que su padre es inocente de los asesinatos que se le imputan de Zelmar Michellini y Héctor Gutierrez Ruiz (Senadores uruguayos cuando estalló la dictadura cívico-militar en Uruguay que fueron asesinados en territorio argentino).

EL DESAFÍO

Al aparecer el entrevistado (Pedro Bordaberry), éste se presenta como una persona triste dando su versión de los hechos e indicando que su padre era inocente de los cargos y que Rafael Michellini (Senador e hijo de Zelmar Michellini) le había dicho que estaba convencido de la inocencia de su padre y desafió al actual Senador Michellini a lo que lo negara públicamente.

Hubo algunas preguntas de rigor por parte del conductor que hacían a opiniones y filosofías sobre actuaciones de Bordaberry padre, la dictadura, la democracia, etc., hasta que al poco rato aparece en estudios Michellini visiblemente molesto por la afrenta pública.

Allí, el programa se fue de control (o eso parece al menos) en gritos y acusaciones de ambas partes.

Acto seguido, Alvarez, presenta una grabación realizada por Pedro Bordaberry en entrevista privada con Rafael Michellini sin consentimiento de éste último, donde declara y cito: " "Yo no creo que tu viejo emprendiera acción contra papá".

Más tarde, sucede lo mismo con el Secretario de la Presidencia Dr. Gonzálo Fernández en donde maneja un nombre de paramilitar argentino que él está convencido que es el asesino material de Michellini y Gutierrez Ruiz y que el móvil del asesinato es el robo de dinero.

El programa, tras idas y venidas, gritos, frases que no se podían entender, culminó entre acusaciones de mentiroso y traidor de uno y otro.

Aquí, no nos vamos a ocupar del tema político, ni del contenido del material presentado, ni de las acusaciones, ni de la "verdad" de todo el asunto... eso se lo dejamos a los periodístas políticos que son los más capacitados para ello. Además, esta revista es una revista cultural y de comunicación por lo que nos vamos a centrar en el análisis del fenómeno de comunicación.

CAMBIO DE ROLES

Hubo varios cambios de roles significativos. Por un lado, las estategias de cámara y/o microfonos escondidos y grabaciones ocultas se ha dado casi siempre por intermedio del programa y no de los entrevistados, y mucho menos entre políticos.

Por otra parte, quien acusa mediáticamente es en realidad el defensor del acusado legalmente (parece un trabalengüas pero no lo es).

ÉTICA PERIODÍSTICA

La ética periodística es algo muy relativo y opinable. Algunos entenderían que el informar a Michellini que se iba a presentar una grabación sin indicarle que la voz grabada era la suya, es parte de un show mediático y que algunos mencionaron como una "verdadera trampa" con el fin de sorprender al invitado y a la audiencia con el objetivo final de aumentar el nivel de espectadores, que obviamente parecería algo totalmente falto de ética.

Pero, convengamos en que los productores, en la mayoría de las ocasiones deben optar entre lo periodístico y lo comercial (aunque haya productores periodísticos, también hay productores comericales que deciden) y ambos elementos tienen estrecha relación para que un programa de televisión de este estilo pueda ser viable, sobre todo en un país como éste en el que no estamos acostumbrados.

Si un programa periodístico de televisión privada no tiene público no vende publicidad en su espacio y por lo tanto no tiene razón de existir pues los costos de producción no serían viables. Captar la audiencia es la misión final de los productores.

Entonces ¿qué es lo ético o a quién juzgar éticamente? ¿Al conductor, a los productores, al programa, al canal? Es difícil responder esta pregunta aunque está claro que algunas elementos se han ocultado deliberadamente hasta cierto momento con algún fin estratégico.

Aunque el programa pareció desorganizado, fuera de control, desencajado y sin rumbo fijo, es obvio que parte de la estrategia estaba bien planificada y delineada desde el momento de no mencionar la grabación hasta promediar la entrevista y no informar que la grabación en cubierto era sobre Michellini hasta que éste se presentó en estudios. La idea final, al parecer, fue utilizar una estrategia de "shock".

En un trabajo que escribí llamado (ostentosamente) "El lado oculto de la información" y que fue publicado en 1997 en el libro ACTUALIDAD DE LA COMUNICACIÓN de Ricardo Viscardi y Pablo Astiazarán y financiado por la Universidad de la República, y que trataba sobre el manejo informativo de la Guerra del Golfo por la cadena televisiva CNN, mencionaba el poder de manipulación y ocultamiento de la información que utilizados a conveniencia pueden llegar a crear hechos de relevancia periodística virtuales, es decir no reales.

Supongamos por un momento que no se hubiera ocultado la información de que Pedro Bordaberry hubiera grabado una conversación privada con Michellini y el canal hubiera alertado con anticipación a la entrevista de este hecho a Michellini (la verdad es que tuvo tiempo suficiente pues se maneja que la producción tuvo contacto con la grabación 48 horas antes). Le hubiera dado al Senador Michellini la oportunidad de preparar su respuesta pública sin haber sido sorprendido y cometer errores en cámaras y el programa no hubiera pasado de ser un debate político común.

OPINIÓN PÚBLICA

El objetivo obvio que Bordaberry buscaba era incidir en la opinión pública y de otros actores hacia la defensa de su padre.

Aunque a corto plazo tiende a mantenerse estable, la opinión pública cambia con el paso del tiempo y a medida que la gente cambia, ésta también cambia. Los que en épocas de dictadura (donde se gesta el hecho originario del debate) eramos niños ahora somos adultos con capacidad de voto y veto, los adultos son ancianos y muchos de ellos han muerto.

Al regreso a la democracia, era impensable que militares de la dictadura fueran enjuiciados y mucho menos fueran presos, hoy es sumamente posible. Difícilmente, la opinión pública cambie por este hecho único a corto plazo.

No hay que mezclar aquí opinión pública con opinión del público, ésta última es solo la suma de las opiniones de los ciudadanos, mientras la primera es la conformación de una misma opinión generalizada.

Lanzando mi propia opinión, creo que el hecho no cambiará en nada a la opinión pública, ni a la justicia y los jueces, solo se manejaron versiones, rumores, conversaciones de diferente interpretación, sin prueba alguna real.

Solamente puede favorecer o perjudicar a tres actores plenamente identificados: Pedro Bordaberry y Rafael Michellini en materia política, pues estos hechos lindan con la credibilidad política de ambos; y el programa de televisión Zona Urbana en materia periodística por rayar con la ética de la cual los uruguayos somos muy celosos y es parte de nuestra idiosincracia.

Y aún no me he puesto de acuerdo conmigo mismo de si estos sucesos son beneficiosos o son un retroceso para nosotros, los uruguayos.

Pero mi contradicción resulta insignificante si consideramos que al terminar Zona Urbana, Gabriel Pereyra periodista del programa, dijo algo así (y me disculpo si no es textual pues lo cito de memoria), "estoy podrido del pasado", mientras en casi todo el programa el tema central, el debate y las discusiones fueron sobre hechos relacionados con el pasado y que periodísticamente el programa entendió debía comunicar.

Lic. Alejandro Peña

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