Brindemos porque volvió la “Ópera de alto nivel” a nuestro mayor Teatro, hace muy poco con “Tosca” en la conmemoración de los 150 años del Teatro, ahora “la extraviada” (La Traviata) la encontraremos, apareció en el Solís.
En esta oportunidad se exhibirá durante 6 días (22, 23, 25, 26, 27 y 28 de Setiembre) la Ópera más famosa del mundo donde el brindis festivo es reconocido como el himno de las óperas para cualquier ciudadano que sepa poco nada de ópera. En mi caso he tenido algún acercamiento aunque escaso en mi niñez, y no precisamente por mis padres o abuelos europeos de alta alcurnia, sino que fue por la abuela de un amigo, la cual era integrante del coro del Sodre y en su casa se escuchaban el piano que ella tocaba, y óperas de Giacomo Puccini y Giuseppe Verdi; recuerdo que ella realizaba un licor casero exquisito y nos convidaba mientras escuchabamos el brindis de “La Traviata”(“la extraviada” o mujer perdida moralmente), así fue mi primer acercamiento a la ópera y en especial a esta obra cuando tenía apenas 10 años. Me gustó, mucho en aquella tierna infancia, quizás era el licor lo que más me gustaba. En fin, no quiero aburrirlos con mi historia personal, ni con comentarios pesados sobre ópera, es por eso que les comento anécdotas sobre Verdi y su obra.
Verdi nacido en 1813, escribió su ópera prima en 1842 “Nabucco” de alto valor independentista y nacionalista. Hay que recordar que fue nacionalista y liberal, militó en busca de la unificación de Italia, ya que donde el vivía estaba dominada por austríacos.
Sus obras y sus ideas maduran por los años 1851 al 1853, período en el cual escribe sus más famosas óperas: “Rigoletto”, “Il Trovatore” y “La Traviata”. Esta última es una adaptación de “La dama de las Camelias” de Alexandre Dumas, es así que debido al éxito de esta obra Giuseppe decide comprar los derechos para recrearlo a través de una ópera.
Verdi incorpora como algo inédito en el género operístico, a la gente, al pueblo personificado en la dama de mala reputación (la cortesana Violetta en la obra).
Que hablar sobre la música, ya desde la primera escena donde hay una gran fiesta en la casa de Violetta, la música se vuelve vulgar, casi circense; luego más adelante se llenan parte de escenas con melodías reiterativas y fáciles de interpretar, se decía en aquella época que era música de gondoleros. Es justo decir, que se ha transformado a la obra con el pasaje del tiempo, mejorándola en algunos casos y empeorándola en otros.
Desde cambios de “sopranos ligeras” a “sopranos de peso y gran vibrato exagerado”, cosa que para mi entender estropea un poco la interpretación original del personaje “Violetta”.
En cuanto al vestuario y escenografías, también se han realizado cambios, el primero lo hizo Verdi al estrenar su obra, colocando ropas y escenarios de la época de Luis XIV; luego con el tiempo se empezó a reproducir escenarios y vestuarios del siglo XIX.
En fin, creo que he dado una brevísima reseña sobre algunos aspectos de la ópera en cuestión, su creador y sus interpretaciones, ahora solo resta aguardar que la versión que se pone en escena en nuestro Solís sea lo más armónica posible.
Por Miguel Juncal
Ficha Técnica:
Violetta: María José Siri y Cecilia Scorza (según el día)
Alfredo: Salvador Scarbó(español) y Jean Luc Viala (francés) (según el día)
Germont: Darío Solari y Federico Sanguinetti (según el día)
Dirección musical: Mtro. Federico García Vigil
Dirección escénica: Marga Niec(argentina)
Escenografía: New York City Ópera.
Vestuario: Teatro Colón de Buenos Aires.
Se exhibe los días: 22, 23, 25, 26, 27 y 28 de setiembre